Emma Zúnz y el cuerpo de la venganza

            Nayeli Yael González

La historia era increíble, en efecto, pero se impuso a todos, porque sustancialmente era cierta, verdadero era el tono de Emma Zúnz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero también era el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.

 

Una historia increíble, esa es la historia de Emma Zúnz, no la de Borges, sino la que Emma le cuenta a la policía. El cuento relata el minucioso orden en el que Emma tuvo que efectuar los hechos para llegar a la muerte de Loewenthal, Aarón Loewenthal.

Para tener un móvil que justifique el hecho, Emma se acuesta con un desconocido, para que la policía crea que ha sido violada por el hombre que acaba de matar; para vengarse, Emma debe ser humillada. Sin embargo ocurre algo interesante Emma se entrega al marinero y entonces la venganza de su padre es opacada por un recuerdo más atormentador aún, “su padre le había hecho a su madre, la cosa horrible que a ella ahora le hacían” (Borges, 2007,73). De esta manera, Emma Zúnz venga a su padre sometiéndose a un acto violentamente repugnante que resulta igual al que su padre ejecutó en su madre veinte años atrás.

Antes del marinero, Emma no había estado con ningún hombre, “En abril cumpliría 19 años, pero los hombre le inspiraban, aún, un temor casi patológico” (Borges, 2007,70). Lo que intensifica la dimensión del sacrificio por el padre muerto.

Emma necesita una prueba de que lo que ha planeado, desde el seis de enero, será ejecutado tal y como se lo dirá a la policía, después de la muerte de Loewenthal recoge en su cuerpo lo que presentará ante todos como violación.

Ella elige al marinero, un extranjero que esa misma noche deje la ciudad, para que haga verosímil la calculada y fría venganza tramada por Emma, pero ocurre que el motivo que lleva a Emma a buscar al marinero es desplazado por un motivo secundario. Emma, después del encuentro sexual, ya no piensa en el suicidio del padre del que culpa a Loewenthal, ahora lo quiere matar por “la cosa horrible” de la que ella misma fue víctima: “Ante Aarón Loewenthal, más que la urgencia de vengar a su padre, Emma sintió la de castigar el ultraje padecido por ello” (Borges, 2007:75).

El suicidio de Emmanuel Zúnz había llevado a Emma a decidir vengarse, a entregar  su cuerpo a un desconocido, para justificar el asesinato; pero después, fue la misma entrega la que la obligó a ejecutar, hasta el final, la venganza, “no podía no matarlo, después de esa minuciosa deshonra” (Borges, 2007,75).

Emma ya no actúa como la hija, sino como la mujer, la venganza se bifurca, Emma quiere vengar la traición a su padre en 1916 y el ultraje padecido en 1922.

Consumada la venganza, después de tomar el revólver y apretar el gatillo dos veces y ver “el considerable cuerpo desplomarse como si los estampidos y el humo lo hubieran roto” (Borges, 2007,75) aún después de ese momento, Emma creía todo lo ocurrido como una cosa increíble “Ha ocurrido una cosa que es increíble… El señor Loewenthal me hizo venir con el pretexto de la huelga… Abusó de mí, lo maté…” (Borges, 2007,76).

Emma había vengado la muerte de su padre y no la podían castigar; porque a pesar de todo, era cierto; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombres propios.

Anuncios

El padre del psicoanálisis es Sancho y no Freud

                                                                                                                                                                                                                                      Nallely Yael González González

Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea. Sigmund Freud

El creador del psicoanálisis nació en Austria en 1856, murió 83 años después en Londres. Freud, se convirtió en una notable influencia para importantes personajes como André Bretón, Luis Buñuel, Salvador Dalí y Alfred Hitchcock. Sin embargo, alguna vez nos hemos preguntado ¿quién o quienes fueron las más significativas influencias en Freud para llegar a la creación del psicoanálisis?
A la edad de 13 años, Freud comenzó una amistad con Eduard Silverstein, con quien años más tarde mantendría comunicación por correspondencia, en la que Freud utiliza un nombre clave para identificarse, Cipión, del Coloquio de los Perros de Cervantes, el escucha (el psicoanalista clásico). Mientras que a Silverstein lo denomina Berganza, el amigo (el paciente clásico).
No sólo en las cartas enviadas a su amigo Silverstein, Freud deja a la luz su gusto por la obra de Cervantes, también en las que escribía a su novia comenta lo mucho que le gusta El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, y la invita a la lectura de la obra.
Freud aprendió la lengua castellana para la lectura de Don Quijote, por lo que es de suponerse que tenía una especie de identificación con Cervantes. Sin embargo, la verdadera relación de la obra cervantina con el psicoanálisis es Sancho Panza.

quijote
La obra trata de un hombre cuya afición a las novelas de caballería lo volvieron loco, así que decidió armarse caballero andante e irse por el mundo. Para ello se hizo de un escudero, Sancho Panza. Después de encuentros y batallas, es derrotado por el Caballero de la Blanca Luna y devuelto a su casa, donde ya en el lecho de muerte admite haber vivido loco y estar muriendo cuerdo.
Para llegar a esta última aseveración, el Quijote ha tenido que pasar por un largo proceso de compresión del mundo real y el de la fantasía, es decir, ¿cuántas conversaciones mantiene don Quijote con Sancho? Durante la vida del Quijote como caballero andante, convierte a Sancho, más que en su escudero, en su amigo al cuál le cuenta de lo que ve, lo que escucha, de su Dulcinea, de la libertad. Sancho, siendo el cuerdo, le dice que son molinos y no gigantes, que son ovejas y no un ejército; pero en la mayoría de las ocasiones Sancho únicamente escucha.
El psicoanálisis, también conocido como “la cura del habla”, se basa en la asociación libre, en que el paciente le comunica a su analista todo lo que se le ocurra, sus deseos, sueños, anhelos, fantasías, recuerdos, mientras articula el discurso. No hay preguntas del analista, el paciente habla de acuerdo con sus propios intereses, y el psicoanalista escucha e interviene cuando lo cree necesario.
Vemos una gran similitud entre lo que un psicoanalista hace y lo que hacía Sancho. Sin embargo, la mayor evidencia de que Sancho es el padre del psicoanálisis es el hecho de que el Quijote sana, gracias a las conversaciones con Sancho, como en el psicoanálisis. Es decir, Sancho fue psicoanalista del Quijote.
Es un hecho que la influencia de la obra de Cervantes en Freud es más que notable por lo que una vista al Quijote con ojos psicoanalíticos daría una perspectiva cervantina sobre la obra freudiana.

Mientras el Quijote cierra los ojos, la humanidad los abre.  Carlos Chávez