Amores que matan

                                                                                                                                                                                Dolly Jocelín Segura Bernal

Existen infinidad de amores; los hay por un objeto, por una persona, por una persona que se vuelve objeto, por el arte, al trabajo, el de una madre a su esposo, a su hijo, el amor de un amante, a vivir, amor propio, a la religión, la locura, los celos, el anhelo de tener lo que no podemos y la infinidad de relaciones que en la actualidad se viven, es lo que Rosa Beltrán plasma en su libro que lleva el mismo nombre.

 Rosa Beltrán con su ya conocida narrativa erótica, y su acostumbrado estilo de utilizar frases cortas para ubicar al lector dentro de la lectura, con la infinidad de triángulos, cuadrados y elipsis amorosos, plasma lo que llega a provocar este círculo vicioso de un sentimiento que es muy complejo de evitar, el amor.

Es la recopilación de historias cortas; cada una plasma un distinto amor y deja claro como el ser humano puede llegar  amar demasiado olvidándose de todo. La manera tan peculiar y natural con que se describen las historias, nos hace entrar en ellas  y,  por qué no decirlo, nos hace identificarnos con alguna de éstas. Entre estas historias, una habla del amor de una madre, describe con detalle cómo la madre observa a sus hijos, cómo no les encuentra defecto alguno y de su capacidad de sacrificar sueños o deseos por los ajenos a ella. Su sueño es hacer un viaje familiar para conocer el mar. Se imagina ahí, realizando su sueño pero siempre con su familia. En ese viaje que hace con el pensamiento comienza a ver las necesidades de cada uno de los miembros de su familia: que si a Susana le gusta hacer esto, que si  Juan quiere comer aquello, pero no lo que ella anhela. Lo que ella desea. Representa el silencio de muchas mujeres en la actualidad que para obtener el bienestar de su hogar sacrifican su felicidad individual.

 

En otra de las historias que es una de mis favoritas, se hace honor a la amante (que suele ser tan común hoy en día y a la que siempre se ve como la mala del cuanto), a la imagen de la amante que nunca termina de saciar sus necesidades, sus deseos más mundanos, describe la manera en que se conoció con su amante y cómo, sin sentido alguno, al abrir los ojos estaba dentro de una habitación haciendo el amor con él. Pero aun con lo mucho que disfrutaba nunca tenía conforme a su amante; mientras hacia el amor con él, éste la comparaba con la infinidad de amantes que tenía, ya sea por su color de cabello, por su estructura, quería que gritara de tal manera como lo hacia zutana, que si los gestos que María hacia por qué ella no los hacía, por que no explotaba como Andrea, entre millones de cosas y, aun con todo esto, el pensamiento de ella no era alejarse de su tan afectuoso amante, sino más bien mejorar para que ella fuera la número uno, encontrar la manera para que ella fuera una comparación y no ser la comparada… aunque eso nunca lo lograría pues él nunca estaría conforme con nada de lo que ella le entregara. Es aquí donde vemos que es muy cierto que los amores matan; cada uno a su manera, pero logran hacerlo, no siempre de forma física pero sí en cuanto a lo que somos, anhelamos, deseamos y queremos lograr. Entre celos, venganzas y sueños sin alcanzar es como Rosa Beltrán disfruta escribir de sentimientos que se viven en la actualidad, pero con su negro humor que la caracteriza y dejando que cada individuo como lector le de a sus historias.

 

 

“Noche 69

– ¿Por qué me gusta tanto queme hables de tus antiguas amantes?-mentí

-Por que la carne es la historia- me explico Rex, muy serio-.Aunque esto muy pocos lo entienden

Y luego, acercándose a mi oído me dijo, bajito:

-La carne por la carne no existe.” (1)

La partícula homicida que nos habita

Alda Nelly Rodríguez Salazar

Cuantas veces no hemos escuchado la expresión “¡como me gustaría matarlo!”  sin embargo, el hecho de pronunciarla no significa que lo harás…. o ¿si?

Existen situaciones que nos ponen al límite de nuestras emociones; problemas tanto económicos, familiares y sociales, sin contar el estrés del que somos presas día con día  algunas veces este tipo de situaciones  nos acercan poco a poco a nuestro límite, mientras sentimos cómo nos recorre la sensación de odio y rencor que se apodera de nosotros lentamente.

Según expertos los homicidas carecen de conciencia moral y tienen una mala fe consciente, no es necesariamente agresivo y, a diferencia del criminal, no actúa, sino que hace actuar a otros  suelen conducirse repetitivamente escogiendo a sus víctimas, generalmente, el sujeto carece de introspección acerca de la naturaleza extraña o extravagante que puede adoptar su conducta o sus pensamientos, los que terminan por provocar una grave disfunción social.

El móvil de las muertes suele ser parte de un proceso alucinatorio, de voces que le dan órdenes, o tratan de matar a aquel que en su delirio lo persigue.

Los homicidios premeditados suelen ser muy organizados, cayendo incluso en la perfección de sus actos, y sin dejar rastros que luego suelen ser intencionales para ser el centro de atención de las personas; en cambio el homicida espontáneo no suele premeditar el crimen, es rápido y desorganizado, suele dejar muchos cabos sueltos y es atrapado fácilmente; al parecer cae en un estado de shock que no sabe qué paso y suele arrepentirse después de cometerlo.

Sin embargo este tipo de patrones se ha ido modificando debido a los cambios en la conducta del hombre que por la sociedad se han ido presentando, los estándares de psicología no se adaptan a estos nuevos patrones de conducta, ya que los nuevos homicidios son cometidos por personas del todo sanas mentalmente, sin ninguna paranoia o psicosis, que simplemente fueron víctimas de la situación y del momento; sin embargo, son rechazadas por la realización de estos actos.  La sociedad al levantar el dedo acusador,  no se pone a pensar si dentro de cada uno de nosotros existe una parte que quizás, al enfrentarnos a cualquier problema o situación pueda apoderarse de nosotros  nublarnos la mente y reaccionar . Muchas veces somos víctimas de las circunstancias y pocas veces nos ponemos a analizar , qué hubiéramos hecho nosotros en esa situación, quizás hubiéramos actuado con más saña y frialdad al toparnos con ese tipo de problemas, que quizás por más frialdad que querríamos mantener, seríamos presas de la ira, el enojo … tal vez es cierta la frase “todos somos posibles homicidas”, para qué esperar que el otro de el primer golpe, si te le puedes adelantar.

Se cancela la semana de la CCSYH

 

La séptima semana de la Coordinación de Ciencias Sociales y Humanidades ha quedado cancelada debido al brote de Influenza Humana, por tanto, la presentación de este blog no se realizará.

Muchos saludos a todos y que la fuerza los acompañe.

Diversidad sexual

Jesús Alejandro Lárraga Rubert

 

El amor es una fuerza creadora, la capacidad de amar es innata y se encuentra en  todos los seres humanos; por lo tanto, hombres y mujeres, ya sean heterosexuales, homosexuales o bisexuales, tienen la capacidad de amar. Ciertamente las relaciones heterosexuales gozan de una libertad para expresar el cariño, pero hasta cierto punto, pues la misma sociedad que acepta este tipo de relación, la mantiene bajo una sorprendente presión, pues debe seguir reglas preestablecidas para disfrutar de la relación (estatus social, nivel económico, raza, religión, educación, etcétera). ¿Pero qué sucede con el otro lado de la moneda, con aquellas relaciones que se ocultan o bien se exponen deliberadamente tratando de conseguir un espacio en la sociedad?

 

Si bien en la mayoría de las culturas se ha expresado la homosexualidad o la bisexualidad, no en todas han sido aceptadas; por ejemplo, en la antigua Grecia la homosexualidad era aceptada hasta cierto punto, y tenía explicación en la mitología (cuando Zeus tuvo una aventura con un joven llamado Ganímedes, que después pasó a ser  su copero y Zeus lo convirtió en la constelación de Acuario), y con ella se “educaba” al púber para una relación futura con una mujer, es decir, un adulto denominado Erasta mantenía un amorío con un joven mancebo denominado Erómeno. Esta relación terminaba cuando el joven alcanzaba la mayoría de edad. Sin embargo, el lesbianismo no era aceptado, era rechazado totalmente y sólo algunas mujeres  aristocráticas o adineradas  realizaban esta práctica; Safo de lesbos (de ahí el termino lesbiana) fue una de estas mujeres. Incluso en Roma, donde muchos de los placeres carnales fueron permitidos, la diversidad sexual fue un tabú. Si bien la mayoría de la población que practicaba relaciones homo/bisexuales, no se exponían abiertamente, un ejemplo podría ser lo sucedido con Heliogábalo o Marco Aurelio Antonino (204- 222 D.C.), quien fue un emperador Romano, asesinado por sus centuriones cansados de la excéntrica forma de vida, pues este joven tenía la costumbre de travestirse en las noches y dar servicio en prostíbulos; además trató de operarse, y se casó con un hombre llamado Heracles, y no conforme con esto se le ocurrió abdicar a su favor y ponerlo al mando del imperio para convertirse, él mismo, en emperatriz. Como éstos hay varios ejemplos, tenemos a Sodoma (de ahí sodomita, otro término para homosexual) y Gomorra, ciudades que fueron destruidas por designio de Dios; la inquisición juzgó y sentenció a muerte (además de judíos y musulmanes, o supuestas brujas) a algunos hombres homosexuales por no seguir las normas de Dios.

        En la actualidad aún existe rechazo por parte de la sociedad hacia las tendencias homo/bisexuales, aunque hay una mayor tolerancia y se han dado nuevos enfoques al tema de la diversidad; por ejemplo, la del  teólogo  Ricardo Zimbrón Levy, que en su libro Nuevos enfoques sobre la homosexualidad, de una manera sencilla busca la orientación NO condenada de la conducta homosexual, a través de enfoques teológicos, biológicos, sociales y psicológicos.

        Actualmente la homosexualidad no es una enfermedad, ni tiene cura, aunque aún se investigan los motivos y causas de este fenómeno; incluso existen instituciones de ayuda al homosexual y a los familiares para convivir y tolerar la esta conducta, pero aún persiste la intolerancia que a veces llega hasta la violencia física e incluso hasta el asesinato. Además de los constantes rechazos a los que se enfrenta la persona homosexual, también debe afrontar todos los peligros que conlleva aceptarse, como son la violencia física, psicológica y espiritual, abuso de autoridad, violación, corrupción de menores, etcétera. Sin embargo, en algunos países ya se realizan estudios para legalizar los matrimonios y adopciones por parte de homosexuales, todo esto gracias a la lucha de varias generaciones interesadas en obtener un lugar en la sociedad, puesto que al ser seres humanos, todos tenemos derechos iguales y ante Dios no hay distinción.

 

Bibliografía:

Zumbón Levy, Ricardo “Nuevos enfoques de la homosexualidad”

La incongruencia en las películas holocáusticas gore

Lucero Adalí Hernández Malerva

 

Zombies, infectados, canibalismo gráfico, sobrevivir para ver el holocausto, el Apocalipsis, el fin del mundo… eso es lo que verdaderamente causa terror. Como en mi caso, seguramente habrá quienes nunca hayan visto un fantasma, un extraterrestre o un vampiro, pero nadie nos asegura que un kilómetro debajo de nuestras casas la corporación Umbrella no acaba de desarrollar un virus mortal. Sin embargo, cada vez que vemos una de estas películas gore podemos dormir gracias a que hay en ellas ciertos detalles acerca de los virus que es importante analizar.

 

Así quedan después del virus T

Así quedan después del virus T en Resident Evil

            En la saga de Resident evil, ¿el virus revive a los muertos? Incluso con la ilustrativa explicación que da la Reina Roja en la primera película es un poco dudoso que algún día sea posible, y ya no digamos que además de revivir recuperen la inteligencia, como intentaron sugerirnos en Extinction; si se supone que su único objetivo es comer, ¿cómo es que no se comen entre ellos? En una escena muestran a J.D. siendo capturado por zombies y más adelante el hombre ya está infectado pero curiosamente no le arrancaron ni un bocado. Aparte, si los humanos zombies eran torpes, ¿por qué los doberman no? Aunque el terror psicológico es bueno, estos detalles logran disminuir la angustia si se analizan con cuidado.

 

Zombie de 28 días después

Zombie de 28 días después

En 28 days later hay otra pequeña incongruencia cuando muestran a los infectados capaces de correr pero poco habilidosos y en 28 weeks later muestran a otros de la misma etapa de infección pero capaces de romper trancas de madera y lo suficientemente inteligente para abrir puertas. Por otro lado, en la primera película parecía que lo que querían era comer, pero en la segunda se comprueba que sólo tienen una imperial necesidad de destruir sanguinariamente a cualquier otro humano y, sea cual sea el objetivo de su rabia, nuevamente me pregunto, ¿por qué no se comían o destruían entre ellos? Por otra parte, ¿cuál es la causa que los hace vomitar sin control grandes cantidades de sangre y por qué, aún así, no terminan débiles o mueren desangrados en poco tiempo? Aunque de las películas de infectados esta es una de las que más asustan, el virus no termina de ser perfecto: tenían demasiado interés, aunque descuidado, porque el virus fuera altamente contagioso y se dispersara con una mucha rapidez.

 

 

Muchos zombies en The dawn of the dead

Muchos infectados inexplicablemente en The dawn of the dead

En The dawn of the dead no se explica de dónde surgió el virus, pero eso no es lo importante: ¿alguien puede explicar cuál es el sentido de que los infectados no ataquen al perro? Eso llega al borde de la incoherencia en la construcción de los virus porque tal vez en las dos películas anteriores podrían argumentar que los zombies o infectados sólo deseaban atacar la carne fresca y caliente, y que incluso los doberman no atacaban a los humanos zombies y viceversa porque los identificaban por el olor, pero aquí esa justificación no tiene efecto porque el perro estaba completamente sano. Esta es una de las películas de zombies e infectados que menos bases contundentes tiene.  

I am legend, a la izquierda el líder de los infectados y a la derecha el doctor Neville

Por ultimo, I am legend no habla de zombies pero sí de infectados, aunque en la película se desacredita la idea original de los vampiros. Realmente está bien manejada y no se encuentran muchas incoherencias referentes al virus, lo único que puede criticarse al respecto es la vida post-holocáustica. ¿Cómo diablos Neville construyó su propio laboratorio súper equipado?, ¿por qué tenía agua corriente, energía eléctrica, gas y todos los servicios necesarios para darse la gran vida que llevaba? No, no, tampoco acaba de convencer.

Aunque no son estas todas las películas que existen en el mercado acerca de zombies e infectados, estas son las más populares y con el análisis de sus incongruencias podemos concluir que aún no existe el virus perfecto, así que todavía podemos dormir tranquilos.

 

Presentación de Caja Matrushka

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El amor como un deber

Gabriela Nájera

 

            Soldado novato que quieres seguir la bandera del Amor: primero busca a la mujer que debes amar, luego conquista su corazón y, finalmente, esfuérzate para que la pasión sea eterna 

(Ovidio, El arte de amar)

 

Se ha definido al amor de tantas formas que sería difícil creer que puede llegar a haber un concepto  universal. Para los científicos el amor es un tipo de locura temporal, un efecto químico que se origina en el cerebro; Platón consideró que el amor es una fuerza que está por debajo de la razón y Erich Fromm llegó a considerarlo como un arte.

Es éste último quien dijo que existen diversos tipos de amor y que su diferencia depende de la clase de objeto al que se ama. Esta clasificación es la siguiente: el  amor fraternal, el cual significa amar a todos los seres humanos sin exclusividad; el amor materno, que es una afirmación incondicional de la vida de un hijo; el amor erótico, es decir, el anhelo de una fusión completa y quizá la forma más engañosa de amor; el amor a sí mismo, y es en esta clasificación donde Fromm explica que el amor a sí mismo no es amar menos a otros objetos ni ser egoísta, sino que tiene que haber un amor hacia todos incluyéndonos a nosotros mismos; y el amor a Dios, que es el anhelo de unión con el bien más deseable.

Cualquier cantidad de personas en todo el mundo y a través de la historia han hablado del amor y  todos, de una u otra forma, sabemos que existe y lo percibimos como si fuera algo palpable. Lejos de parecer un sentimiento, el amor se acerca más a una necesidad e incluso a obligación. Un niño ama a su madre porque la necesita, amamos a Dios por la necesidad de creer que hay algo supremo, tenemos que amar a los demás y a nosotros mismos porque así debe ser y, en cierto momento de nuestras vidas, nos vemos en la necesidad de amar a alguien en exclusiva. 

Carlos Gurméndez, en su libro “Estudios sobre el amor”, dice que es la forma más primaria de la comunicación, que surge de la cotidianidad, que es humilde y simple. Entonces, ¿en qué radica el poder amar a alguien sí y a otro no? Nuestro entorno determina en gran medida la imagen de la persona amada, de tal forma que cuando llegamos al momento de decidir a quién amar, tenemos un parámetro de lo que buscamos.   Por otro lado, si es tan simple y sencillo este acto, y si todos podemos amar en algún momento de la vida, ¿dónde queda lo magnifico de hacerlo?,  ¿no es entonces tan mágico y extraordinario como siempre se nos ha pintado? 

Podemos decir que creemos o no en el amor, pero socialmente estamos destinados a vivirlo, se nos enseña a adquirir ese sentimiento, se nos dice cómo, cuándo, dónde y hasta a quién amar.  Creemos saber cómo se siente sin haberlo vivido y estamos relativamente preparados para  cuando sea la hora adecuada de hacerlo.

Tenemos establecidas ciertas características que una persona debe poseer para llegar a amarla, características que pocas veces se encuentran en su interior. La belleza, la personalidad seductora y la admiración, explica Walter Riso, en su libro “Ama y no sufras”,  son los elementos que tenemos  que encontrar en otro individuo para amarlo. Por tanto, queda lejos cualquier idea de que el amor puede ser un sentimiento del alma o de la naturaleza, ya que todos estos elementos son establecidos por el mundo en que vivimos.

Desde que nacemos nuestra familia espera algo de nosotros: que la amemos, pero también que algún día conozcamos a alguien y nos enamoremos, que nos casemos y tengamos hijos  y, si se puede,  hasta un perro labrador. Poco a poco se nos entrena mientras disfrutamos lo que nosotros creemos que es entretenimiento infantil. Vemos esas películas de Disney donde un príncipe rescata a la princesa de un castillo y luego viven felices para siempre. Así nos hacemos a la idea de que un día llegará el príncipe a nuestro castillo. ¿Qué pasaría si el cuento fuera diferente, si nos contaran que la princesa se casó con él por su dinero o que el príncipe sólo se quería acostar con ella?

El amor no surge espontáneamente. Sin darnos cuenta nuestra sociedad nos guía creándonos una imagen ideal y al final, dentro de las varias personas que encajan dentro de esa imagen, cada quien decide a quién amar y las razones por las cuales ha de hacerlo. A pesar de esto, cuando nos enamoramos, ya sea que nos vaya bien o mal, siempre decimos que es cosa del destino.

 

Bibliografía
Ovidio, Publio. 2005. El arte de amar (en línea). Buenos Aires: Longseller.
Disponible en: http://books.google.com.mx/books?id=TJG4W1BEHWUC   [Consulta:08/02/2009]
Fromm, Erich. 2007. El arte de amar (en línea). Barcelona: Paidós. Disponible en: http://www.opuslibros.org/libros/arte_amar/indice.htm [Consulta:09/02/2009]
Gurméndez, Carlos. 1994. Estudios sobre el amor (en línea) Barcelona: Antrhopos.  Disponible en: http://books.google.com.mx/books?id=cPSVi1yhRnkC [Consulta:07/02/2009]
Riso, Walter. 2003. Ama y no sufras (en línea). México: Norma. Disponible en: http://books.google.com.mx/books?id=d51VsX_zHgUC [Consulta:07/02/2009]