Drácula y Edward Cullen

 

María Guadalupe Elías Arriaga

 

A lo largo de mi no muy larga vida, siempre me he topado con gente a la que no le gusta leer. Nada extraordinario, igual me he topado con gente a la que no le gusta el chocolate (son menos, eso sí). Cuando comentaba sobre mi gusto por la lectura o quería animarlos a leer, siempre me respondían que les parecía muy aburrido. Puedo entenderlo perfectamente, yo misma, antes de empezar a leer, consideraba lo consideraba muy aburrido. Recuerdo ahora tener seis, siete, ocho años y rehusar las invitaciones de mis hermanas mayores a ir a librerías y bibliotecas o leer algo, pues las caricaturas eran mucho más interesantes. Recuerdo también el verano en que mi hermana mayor trajo a la casa El pájaro belverde, de Italo Calvino, pieza clave de su malévolo plan para convertirme en una lectora, plan que tuvo éxito.

A partir de entonces, leer se convirtió en un gran placer para mí. Descubrí que no sólo se podían vivir increíbles aventuras al lado de Candy Candy, sino también desde la cama del convaleciente Florián, a quien sus familiares le contaban cuentos de terror para entretenerlo, o con la Mano Negra, esos niños detectives que resolvían misterios con la ayuda de sus lectores. Entonces no me preocupaba demasiado por encontrarle un significado oculto a lo que leía, me bastaba con conocer en qué terminaba, disfrutar del paseo, y listo. Todavía hoy me cuesta un trabajo enorme profundizar un poco en mis lecturas, pues mi curiosidad se limita a lo que acontece en las vidas ajenas (sobre todo la vida de los famosos), y no da para mucho más. Pero eso no importaba, porque leer era un placer, un deleite, como podía serlo ver Bizbirije o Sailor Moon y jugar en la calle con mis vecinas.

Años después, fui testigo de una conversación en exceso pedante y sin sentido de la que concluí que yo no podía sólo leer cuándo quisiera y lo que quisiera y cómo quisiera, no. Estaba obligada a leer ciertos autores, a considerarlos magníficos, o sino estar dispuesta a sostener ridículas pláticas pseudo eruditas en tertulias sobre porqué el tipo era un pelmazo sobrevalorado.  Me di cuenta entonces de que, para algunos, leer no era sólo la actividad recreativa de la que tanto disfrutaba yo, sino un Jaguar o unos implantes de seno, esas cosas que la gente compra, se pone, presume, para sentirse superior y enfrentar acaso uno que otro complejo que arrastra quién sabe desde cuándo. Y pareciera de pronto que si uno no ha leído a (inserte aquí nombre de autor clásico que usted todavía no lee), entonces merece la muerte. Peor incluso si desperdicia el tiempo que debería ocupar leyendo a (ídem) en ver La hija del mariachi o leer Harry Potter…Como si leer Harry Potter fuera una actividad sucia y denigrante en comparación.

Lo cierto es que cada persona tiene derecho a leer o no leer lo que se le venga en gana, o a no leer nada. Claro está que si uno es estudiante de literatura, está obligado a realizar una lectura a consciencia y profundidad de las obras que le encargan en clase, lo mismo que un estudiante de medicina está obligado a conocer todos y cada uno de los órganos que componen el cuerpo humano. Sin embargo, si una persona sólo lee por placer, ¿es necesario que lea sólo a aquellos autores y obras que la crítica (llámese teóricos de la literatura, escritores, intelectuales o cómo sea) considera clásicas y dignas de reconocimiento? Cuando una persona lo que busca es entretenimiento, un texto mucho más simple (llámese literatura light, best sellers, libros de autoayuda o Crepúsculo) puede satisfacer esta necesidad. Es más, es muy probable que pueda satisfacerla  sin acercarse a un libro, por medios que requieran un esfuerzo mental quizá menor. Tal es el caso de los videojuegos o de la televisión: proporcionan entretenimiento, son capaces de satisfacer esa necesidad a la que Savater se refiere como de un “mundo mágico, en que uno se regenera espiritual e imaginariamente”.

Todo depende, creo yo, de la intención de cada persona. Para algunos la literatura es una pasión que va mucho más allá de un pasatiempo o entretenimiento; puede entretener y sin duda ocupa el tiempo, pero no se queda ahí. Aun para estas personas, entre las que no estoy muy segura de incluirme, no es obligación alguna leer solamente lo que otros consideran que es bueno. Mucho menos lo es para quien lee por deleite y ya.

No hay ninguna ley que obligue a que le gusten ciertas cosas y otras no. De igual modo, no hay nadie que deba obligarnos a leer ciertos libros, ciertos autores, y a otros no. Desde luego que hay obras mejores que otras, en términos de los que se considera una buena literatura, como Drácula de Bram Stoker es mejor que Crepúsculo de Stephanie Meyer; pero eso no quiere decir que quien prefiera leer las aventuras del vampiro adolescente célibe sea un ser inferior o miserable.

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13 comentarios

  1. BRAVO 🙂 ..

    🙂 Yo no se mucho de literatura, me considero ignorante pues he leido tan pocos libros en mi vida,c onsiderando la cantidad que existe para leer. Y la verdad es que me encanta leer por entretenimiento, por desconectarme de la vida diaria, por vivir aventuras que no creo poder vivir en mi vida ya sea por tiempo, pdinero o simplemente posibilidades de exitencia. Me encant ala literatura fantastica, soy lectora de harry Potter, Charlien Bone, Artemis Fowl, pero hay miles de temas por leer aun..

    Recomiendame un buen libro que ultimamente.. me encuentro en sequia de ideas y antojos a leer, claro que un embarazo y una enana hiperactiva no dejan mucha energia, pero nunca esta de mas leer un rato para despejarse 😉

  2. Podrías proponer el tema para una encuesta: ¿Qué leen los universitarios? O para un debate público con los compañeros. Alta cultura contra cultura popular, intelectuales contra nacos, je. Por ejemplo, de mi parte soy fan de Duro de matar III y Conair, aunque voy a las muestras de cine…

  3. Muy bueno, es un debate interesante en el cual no creo que lleguemos a una conclusion en una sola secion. Es cierto que nadie puede obligarnos a leer nada así como tambíen tenemos responsabilidades como alumnos de esta carrera…

    Finalmente es nuestro libre albeldrio el que determina todo.
    Cool por la emisaria del moustruo espagüetti volador

  4. Gracias al Monstruo de espagueti volador que nos permite leer “Cañitas”

  5. “sostener ridículas pláticas pseudo eruditas en tertulias sobre porqué el tipo era un pelmazo sobrevalorado”… Jajaja eso me encantó.
    Pues bien, a mi me obsesiona Agatha Christie… veía Bizbirije por que estaba, y estoy enamorada de Plutarco Haza; además de que es bueno alternar lecturas de todo tipo. Aunque más libros que vida y uno no puede perder el tiempo leyendo porquerías… Lo digo muy personalemente porque hay tanto que leer que si a los primeros capítulos un libro resulta desastroso, prefiero botarlo y mejor el que sigue.
    También es cierto eso que dices al final, al fin y al cabo en gustos se rompen géneros literarios.

  6. Cualquiera que estudie literatura sabe perfectamente que todo lo que aquí dices es cierto, pero muy pocos lo aceptan… En mi opinión, hay que leer de todo para que uno mismo se dé cuenta qué lecturas son mejores que otras, y esto solamente desde un punto de vista formal o estructural del texto. Podemos observar que un libro como Pedro Páramo tiene mucha mayor complejidad que un thriller como El código da Vinci en todos los aspectos, estructura, forma, y contenido, y es por eso que Pedro Páramo se eleva como obra de arte sobre el Best Seller, que es puramente un objeto de consumo. Sin embargo, esto no lo sataniza ni lo convierte en basura. El hecho de que la técnica excelsamente usada en ciertos textos eleve a los mismos a la categoría de arte literario, no quiere decir que el uso más común de la misma técnica en otros textos los convierta en basura literaria, simplemente cumplen con otros objetivos…

  7. *convierte por combierte… :S jo jo.. Sabía que tenía que checarlo antes de publicarlo..

  8. jajaja, ahorita lo editamos… no hay bronca!

  9. Uy, disculpen por no haberme aparecido por aquí antes. Aquí van las respuestas a los comentarios:

    Sabrina:

    Pues mira, ahorita estoy leyendo Viaje al centro de la tierra, precisamente porque debatimos de él en clase (oponiéndolo a Harry Potter… más ocioso sólo el Bejeweled). Está chido. Pero algo más de fantasía… ¿has leído a Michael Ende? A mí me gusta mucho: Momo, La historia interminable, El ponche de los deseos, El espejo en el espejo y La prisión de la libertad son algunos libros de él que he leído.

    Shimon:

    Estoy de acuerdo, si estudiamos literatura tenemos que leer lo que nos encarguen. A mí misma me pasa ahora, ya no leo o veo las mismas cosas que antes porque he probado “algo mejor” jaja. Pero eso no quiere decir que mi amiga que es fan de Crepúsculo sea estúpida o inferior. Eso es lo que a mí me molesta, que uno se quiera sentir el rey del mundo sólo porque ha leído a Cervantes. XD

    Weya:

    Todo se lo debemos al MEV.

    Sherezada:

    Yo estoy de acuerdo, sería bueno alternar y probar de todo, darle variedad a la vida, jeje. Pero a fin de cuentas es decisión personal de cada quien, y uno no tiene derecho a juzgar por eso. 😛

    Btovsky:

    Claro, es eso, tienen objetivos diferentes. 🙂 La bronca es cuando uno quiere ponerlos dentro del mismo cuadrito y compararlos como si pertenecieran a una misma categoría.

  10. Yo recién de mucho más grande entendí que “el árbol que toca” era un intérprete de música. Pensé que te agarraba con las hojitas y te rozaba. ¿Vos? También me gustaba “El brazo de muerto.”

    Ambas historias se las cuento de memoria a mi hija, porque el libro ya no lo tengo. Pero también, fue lo primero que leí con ganas.

    Cariños.

  11. chingen a su madre todos
    los culos

  12. Alexandro: también me gusta Duro de Matar III, Conair, Dobermann y el Club de la Pelea. Pero no voy a ciclos de cine y tampoco asisto a ferias del libro. Significa esto que estoy completamente jodido?

  13. Una imagen que me gusta usar es que los bestsellers y los libros vaqueros y demás son como una hamburguesa, que tragas nomás pa entretener a la solitaria. Si has probado platillos elaborados, de “alta cocina” puedes apreciar sabores, paladear, oler, pero no se puede comerlos todos los días.

    Ah, Greg, pero lees filosofía, teología, tecnología, escuchas música clásica y compones. O sea que no estás completamente jodido. O sí, como todos lo estamos a nuestra manera.
    Salud.

    A

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