El arte no hace mejor a las personas

                                                                                              Sara Tovar

Se ha hablado mucho, y sin duda todos hemos escuchado alguna vez, acerca del beneficio que hace a las personas el desarrollarse en algún área de las artes; se dice que una buena educación  puede ser aun mejor o refirmarse se esta cuenta con un ala artística, y así crear mejores personas.

 

Al referirnos a una mejor persona, es necesario especificar que hablamos de ella sin definición precisa, ni ambigua, simplemente lo que en nuestros tiempos se considera una persona equilibrada, sana, y llena de diversas virtudes. Personaje ficticio principalmente atractivo para las madres cuyos hijos se encuentran en periodo de formación y crecimiento. Y es así como entran aquí, esas ideas a las que me refiero que ya debimos de haber escuchado, por ejemplo: los jóvenes están rodeados de influencias, positivas o negativas, y estas ultimas están potencializadas verbalmente, como el peligro que tienen todos los días, de entrar al mundo de las drogas, de perderse en la baquetonés y ociosidad total, convertirse en seres frívolos e insipientes, victimas de la ciencia o de algún deporte en extremo; y así, la madre, hundida en el pavor de ver a su crío envuelto por la insensibilidad, el egoísmo, la “calculosidad”, la ambición y la estupidez, provoca a su retoño para interesarse, o lo obliga, en entrar en alguna de las puertas de este infinito y oscuro mundo.

 

Para referirnos al arte, partiremos de la definición propia sobre ella, que es todo lo que se hace por belleza, con pasión, y por placer. En esto no entran solamente las bellas arte (música, pintura, teatro, artes plásticas…), sino también el arte culinario, el arte del diseño, como la alta costura, y por que no, el arte de la guerra. Así pues, veremos que aunque nuestra definición cuenta con el término “belleza”, que instintivamente puede ser interpretada de manera positiva, también incluimos los conceptos de pasión y placer, ambos, respectivamente y de manera frecuente, acompañados por los términos, arrebatadora y mundano. La pasión es capaz de cegar nuestra voluntad y perturbar nuestra razón, y en las artes hay tanta, que es imposible que quepa en un cuerpo humano, muy humano; el placer nos satisface hasta un punto de cierre total que se acaricia con el egoísmo, y al mostrarse uno mismo plasmado en tan sublime obra de arte (la que sea), se escurre la vanidad.

Con todo esto, quisiera atreverme a decir, que el arte, no hace mejores a las personas, al menos no a los artistas, ya que los espectadores serán mencionados posteriormente; se vuelven personas adoradamente ensimismadas, vanidosas, altaneras. Ejemplos, hay miles, pintores de sobra, músicos hasta por las ventanas, y de actores no se diga. La mayoría de ellos drogadictos (sin prejuicios no protestas), entes del mundo perdido de jurassic park, fulgurosos y recurrentes amantes de quien sea, dispersos, malcriados y con frecuencia discriminatorios.

No pretendo hacer en palabras necias un caso general para todos los artistas, desde luego que existen, y soy testigo de tal existencia, artistas de talento y trabajo infinito, llenos de humildad y sin trascendencia alguna…

 

Tratándose de los espectadores, podría ser que el grado en el cual se encuentren dentro de esta descripción que he hecho, dependa de que tan cerca se encuentren de las artes, pues aquellas personas que han profundizando en ellas, sin llegar a practicarlas, obtienen un grado, no siempre intencional de egocentrismo y presunción.

 

A pesar del lado inhumano y decadente que tal vez he podido dar a entender anteriormente, también quisiera añadir que aunque todas estas características son muy faciles de llevar a la vida real, no son suficiente razón para no formar parte del infame y delicioso mundo de las artes, saborear su placer y desbordarse de egoísta pasión, pues solo así es que se a librado la humanidad de la ausencia total de la belleza.

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2 comentarios

  1. que texto tan inmaduro

  2. Perdona pero tu texto está lleno de argumentos propios e infundados. ¿Sabes distinguir el verdadero arte? Arte no es tocar un instrumento, no es ser un actor de televisión ni un pintor cualquiera. El verdadero arte es mucho mas que eso, es una forma de vida, una forma de pensar diferente, es expresión, es bello por excelencia, y por ende despierta sentidos del cerebro que normalmente no usamos, ejercita regiones craneales que no usamos usualmente debido a su complejidad. Cuando tengas estadísticas, hechos demostrados que influyen en el compartimiento de las personas y además con una explicación lógica, te pones a comentar tus tonterías.

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